Tradiciones de Uchucmarca,Provincia de Bolivar,Departamento de La Libertad,Perú.
Por: Maximiliano González Navarro (Uchucmarca 1898-Trujillo,1996)
LOS BRUJOS DE COPALLIN (Leyenda)
No he podido saber, ciertamente, dónde se encuentra el pueblo de Copallín tierra de los más afamados brujos de otros tiempos ya lejanos.
La leyenda nos cuenta que estos brujos eran de los más finos y que volaban a grandes alturas y enormes distancias, montados sobre palos de rueca o escobas. Poseían el raro prodigio de metamorfosearse, es decir de transformarse en otras criaturas terrestres para no ser reconocidos. Geológicamente, Uchucmarca tiene un suelo formado a base de aluviones o desmontes, los cuales han bajado del cerro y se han detenido sobre grandes rocas graníticas, estas rocas se desbarrancan en peñascos de largas dimensiones. Sobre ellas se han formado caídas de agua o chorreras. Por sobre ellas se precipitan las aguas del San José, cuyas vertientes se encuentran sobre la margen izquierda del Shotóbal, a la derecha. Estos peñascos, que son de roca ígnea, son como sostenes y han contribuido, con el transcurso del tiempo, a la formación de una planicie, semejante a una repisa, sobre el cual se asienta el pueblo de Uchucmarca. Relata la leyenda que los brujos copallineros, mediante sus artimañas y purgas, hechas a base de plantas y drogas alucinógenas, vieron que nuestro pueblo de Uchucmarca descansaba tranquilo y seguro. Sostenido por unas grandes vigas de oro macizo, que se encontraban en ambos extremos de la citada chorrera, incrustadas en gruesos horcones de áureo metal. La ambición de los brujos era robar las vigas de oro. Para ello se transformaron en buitres gigantes, que tras volar sobre el lugar, se asentaron en una loma cercana a Shotóbal. Desde allí, convertidos en hombres potentes y superdotados, se dispusieron a sacar las mencionadas vigas de sus respectivas colocaciones y para luego llevárselas a su pueblo. La ambición de los brujos era ser más ricos que el propio rey Midas. Pero cuando estos hombres Hércules y poderosos intentaron sustraer las vigas de oro, sintieron que el mundo entero se estremecía bajo sus plantas. Era algo así como un pavoroso cataclismo que de pronto se avecina para sembrar destrucción y la muerte. Terriblemente asustados, los audaces ladrones, antes de ser sorprendidos por algún hijo del pueblo, se transformaron nuevamente en buitres. Con gran estruendo agitaron sus alas y alzaron el vuelo hacia el pueblo de Copallín. Amigo lector: la leyenda confirma la fe que tiene nuestro pueblo en el Señor de los Milagros y en otras imágenes de santos que adornan su iglesia, resguardando y cuidando con alertado interés los tesoros del pueblo, así como su propia estabilidad.
Agradecido les tributó un apoteósico recibimiento. Entrando, la venerable imagen fue recibida con gran unción y recogimiento. En ella, el pueblo uchucmarquino veía su salvación ante tantas desgracias y acechanzas, que pendían sobre él, a causa de los aluviones, los que habían sepultado a una parte de la población.
Actualmente, la sagrada imagen del Señor de los Milagros se encuentra en la iglesia del pueblo, que fue construida allá por el año 1962, y que lleva por nombre San Juan Bautista de Uchucmarca. Al ingresar por la puerta principal de la citada iglesia, podemos ubicar a la milagrosa imagen a la mano derecha, en el Altar Mayor. la sagrada imagen significó para don Luis Puspiondo Chuquillaja y para los demás miembros de su Comisión un gran recuerdo. La milagrosa imagen, desde su trono especial, cuida y bendice al pueblo de Uchucmarca.
Maximiliano Gonzáles Navarro. Trujillo, Diciembre de 1989
SACERDOTES JESUITAS DE PARRANDA (Tradición)
Por: Maximiliano Gonzáles Navarro
A mediados del siglo XVII se encontraban los sacerdotes jesuitas domiciliados en las habitaciones de una casa, la cual a la vez les servía de Convento, y estaba situada en una esquina de la Plaza de Armas, por donde pasa una de las cuatro calles principales del pueblo de Uchucmarca y que nos conduce al camino de Longotea. Para mayores referencias, les diré que se encontraba frente a la puerta principal de la Iglesia San Juan Bautista. Durante las noches, estos sacerdotes descuidando su misión religiosa y catequizadora se entregaban al jolgorio y a la parranda. Guitarra en mano, se pasaban noches enteras cantando en alta voz llamando al escándalo. Nuestros padrecitos se sentían los hijos más felices de la tierra. Gozaban de la vida a su regalado gusto, a su anchas, sin esperar en el castigo que les esperaba como sacerdotes impíos. De pronto, una lluvia torrencial y terrible se desencadenó por espacio d 24 horas consecutivas.
Momentos previos al catastrófico diluvio, el cielo se había encapotado con negros nubarrones, cargados de tormenta. La torrencial lluvia había convertido en lodo al suelo, sobre todo el que se ubicaba al pie del cerro San Bartolomé. Este presentaba fuertes erosiones por tal razón, desde mucho tiempo atrás, dicho cerro representaba un peligro constante para el pueblo de Uchucmarca. De un momento a otro un aluvión de fango y lodo se precipitó sobre la población indefensa, y principalmente sobre su iglesia, milagrosamente al desviarse al desviarse sobre hacia el Oeste, quedó completamente a salvo la iglesia. Esta furia de la madre natura no había tocado ni siquiera su pesado y espacioso portón. La avalancha de lodo cubrió gran parte del pueblo y el convento de los padrecitos parrandistas. Como aquel desastre ocurrió durante la noche, los pobladores y los padrecitos fueron sorprendidos por la muerte en forma repentina. De este modo, los restos mortales, de los padrecitos impíos quedaron sepultados. Y ahora la tradición los recuerda. la caída del aluvión es fehaciente. Cuando se han realizado excavaciones para cimientos de casas, a una profundidad menor de dos metros.
CANDON EL OREJÓN (Tradición Uchucmarquino) Por Maximiliano Gonzáles Navarro. “Candón el Orejón”, era un hombre soberbio, que vivía a su capricho, renegando sin Dios y sin ley. Poseedor de grandes latifundios. Uno de ellos, el fundo “El fundo San Francisco”, en la zona conocida cono “Chechumbuy”, del distrito de Uchucmarca. No le gustaba las compañía de las personas. Procuraba estar alejado de todo y de todos. La gente comentaba: - Es que “Candón el Orejón” está compactado. Tiene compromiso con el diablo. Frente a su fundo San Francisco, a unos quinientos metros aproximadamente existe un gran peñón de roca ígnea, lisa, inaccesible; en ella, a una altura más o menos 100 metros se observa un tremendo hueco, que parece una bocamina y sirve morada a cóndores, cuervos y otros rapaces, muy comunes en la zona. Era el día de Jueves Santo, todo el pueblo de Uchucmarca y sus alrededores se encontraban en absoluto recogimiento, entregados solamente a la lectura de la Biblia y las oraciones, porque así estaba establecido; pero, “Candón el Orejón”, que no creía en estas cosas, allá en San Francisco listó la mejor mula que tenía, la aperó elegantemente, con su jato de plata, y salió al campo en busca de su ganado, que era lo que más le interesaba en vez de guardar un día Santo. Apenas, “Candón el Orejón” cabalgo el brioso animal, del hueco de la peña apareció un personaje misterioso, que le dijo: Candón espérame, no te vayas. Pero el no hizo caso, agito la rienda y a todo escape comenzó a escalar la cuesta de “Silla Conga”. Muy pronto ya estaba en la fila de “Puémdol”; pero su perseguidor no se había quedado, estaba también en la cuesta de Silla Conga y seguía vociferando que lo esperara. “Candón el Orejón”,ante esta situación se puso un tanto nervioso, pero le resto importancia, azuzó a la bestia, aceleró el paso; al cabo de unos minutos llegaba a la fila de Shaucha. Pero oh sorpresa!, el perseguidor estaba muy cerca de él, la llamada esta vez la hizo dela fila de Puémbol. De todas maneras sintió alivio, porque de Shaucha para llegar a Uchucmarca es toda una bajada, la mula podía correr con mayor facilidad y una ves llegado a la población, donde podía estar a salvo. Cuando se encontraba a escasas cuadras del centro del poblado y muy cerca de la iglesia, exactamente en la “Loma de Pumanchil”, sintió que algo extraño se posaba en el anca de la mula y está emprendió veloz carrera como un torbellino. No cabía duda, era el diablo que se apoderó de “Candón el Orejón” por desobedecer el mandato divino. La mula pasó como un rayo por medio de la Plaza de Armas a cuyo costado estaba la iglesia y el pueblo entero se encontraba allí dentro orando, quienes al ver ese rayo incontenible, que dejaba una enorme cortina de polvo a su paso lo siguieron apresurados y sumamente asustados. Todos los hombres llegaron hasta Cóndor Samana, donde existe un abismo inmenso que llegaba hasta el río de “Islala”. Al llegar al abismo solo encontraron huellas de que la mula se había despeñado. En el fondo de la quebrada se encontró restos de la bestia más no de Candón el Orejón y todas sus pertenencias. El diablo lo había cargado y quién sabe si a esa hora el infeliz incrédulo ya estaba en cuerpo y alma quemándose en el infierno, pagando la cuenta pendiente. Cunetas pendientes decía mi abuelito, es muy peligrosa adquirir y más grave pagarlas. El diablo es el acreedor que no perdona. Foto: El profesor Maximiliano González Navarro aparece sonriente flanqueado por sus dos alumnos:Humberto Mariñas Alfaro (derecha) y Luis Puertas Caicedo (izquierda).Lima, 1986.
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Jose Luis Palomino González -
Luis Castro Navarro -